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9 Duquesa, el té de Ceylán, abre la cortina de la noche que encaje la vía del traqueteo en mi pasado tardío con fieltro.
10 Ascendí a la cañada y el azufre me abofeteó como una coz de vinos y dragos, donde la savia pegajosa dejó ronca la sabina.
11 Envoltura negra con acebo, de pálido mirar y manos que orientan el napalm de música, entre los rizos de un asiático sudeste.
12 Café de sombra vigilada por el broker tirante, que nunca serpenteó por los altos de una esperanza que se tornó aroma evangelista de un sólo sabor.
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