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Dar es Salaam

Contrapuntos de La Habana

La mayor paradoja de la capital cubana es que el lujoso hotel Habana Libre esté en el barrio del Vedado. Vamos a ver o está libre o está vedado. Esta antonimia puede resumir lo que es la ciudad de La Habana.
En La Habana pueden convivir retazos restauradas de su casco histórico con cochambrosos desconchados unos metros más allá; los camiones balsa con los yates de lujo; la salsa oficial de Los Van Van con la de Miami de los Stefan; la botica más antigua de América con la investigación médica más puntera sobre la psoriasis, por ejemplo; los New York Yankees del pitcher duque Hernández con los Industriales de la Habana del bateador Doelsis Linares; la devoción por la Virgen de la Caridad del Cobre con el homenaje perpetuo al Ché; los cigarros puros Montecristos oficiales con los Don Julián del mercado negro; el ron añejo de los paladares con el daiquirí de la Bodeguita del Medio; el ex marido de Sara Montiel con Jorge Perugorría; la santería orisha con los raperos francocubanos Los Orishas; las espectaculares noches del Tropicana con la parsimonia diurna del pescador del Malecón; el Chevrolet del 59 con el Lada del 74; las jineteras con las misioneras del Pilar; el amor nocturno junto al batido de las olas atlánticas con el polvo récord del Capri; Bebo Valdés con Chucho Valdés; la fresa con el chocolate; el lujo que rememora la mafia Sinatra del hotel Nacional con la casa mancomunada de la Haban Vieja; la Escuela de Cinematografía con Oliver Stone; la desternillante película Guantanamera de Gutiérrez Alea con lel cine dogma en Suite Habana de Fernando Pérez; la prosa pre realismo mágico de Alejo Carpentier con la prosa commenwelth de Cabrera Infante; la lírica patria de José Martí con la lírica exiliada de Heberto Padilla; la épica libertadora de José Martí con la épica revolucionaria de Camilo Cienfuegos; la coqueta Plaza de Armas de la Habana Vieja con la desoladora explanada de la Plaza de la Revolución; la vieja trova con la nueva trova cubana; Silvio Rodriguez con el Guayabero; el Viejo y el Mar con el joven y el rap; el Castillo del Morro y su puntual cañonazo con la Calzada Ayestarán y los jonrones del Estadio de Bésibol; la sensualidad mulata con la sexualidad de uno de Monteagudo, por ejemplo; el eterno discurso de Fidel con el breve verso de Dulce María Loynaz; la impronta de la visita de Juan Pablo II con la movida de la calle Obispo, la del Floridita; la Casa de las Américas con los apartamentos soviéticos de la Habana Nueva; el Capitolio gubernamental con la tertulia de los fanáticos deportivos; el blanco que dirige el deporte desde la cúpula con el negro que gana las medallas olímpicas; el gramma.com con el el miamiherald.com; el cubalibre con el jugo de papaya; el demoledor bloqueo norteamericano con el maná de los dólares europeos; el racionamiento de las pastillas de jabón con las langostas del Meliá Cohiba; la chica que se casa para desarrollarse en occidente y el chicoviejo que se casa para adentrarse en la humedad del Oriente; los guardianes de la Revolución con la disidencia interna; la mata de coco con la vaina de la flamboyera; el puerco que engorda como puede con el quel que endulza la conversación en el patio familiar; el sutil timbre de una bici que soporta a cuatro viajeros entre la barra y la parrilla con el bocinazo de un camión que transporta a todo el que pilla haciendo la botella; la preciosa bahía oceánica con el pragmático Cerro Pelado; la visita del gran tenor Enrico Caruso con la asusencia de la soprano Barbara Hendricks; los niños que quieren saltar como Iván Pedroso con los viejos que se sientan a contar historias de cuando los chinos llegaron a la ciudad con sus lavanderías; el melancólico pianista Manuel Lecuona con el transgresor hip hop de Obsesión; el Yolanda de Pablo Milanés con el De buena fé de Manolín, el médico de la salsa; la generación perdida de Hemingway con la luminosidad de Lezama Lima; el vaporoso recuerdo de Marilyn Monroe con la veracidad de Mirtha Ibarra; la insustancialidad del hermano de Dinio con la palabra precisa de Nicolás Guillén; y a Castro, Fidel con Castro, Raúl.
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1 comentario

Anónimo -

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